Tratamientos para prevenir la flacidez cutánea

Belleza Médica|24 de abril de 2025

Una de las principales preocupaciones en la piel según pasan los años es la flacidez y el descolgamiento en la piel. La pérdida de firmeza se produce por la disminución de fibras como la elastina, que son las encargadas de proporcionar la elasticidad a la piel y el colágeno, encargado de aportar resistencia a la misma. Por estas razones, se produce el descolgamiento y aparecen las arrugas en el rostro en zonas como el arco mandibular, la papada, los surcos nasogenianos o los párpados. Esta flacidez proporciona un aspecto de cansancio a la cara, que se puede corregir y mejorar con tratamientos estéticos. La Dra. Elena Jiménez, cirujana plástica y estética de Eleca Clinic explica los principales tratamientos para su prevención.

– Radiofrecuencia: utiliza ondas de radio que calientan las capas profundas de la piel, estimulando la producción de colágeno y elastina. Esto ayuda a tensar la piel de manera gradual y a mejorar su textura.

Un tratamiento casi indoloro y se realiza mediante un dispositivo que transfiere la energía. Hay dos tipos principales: radiofrecuencia sin agujas consiste en la aplicación de ondas de radio de forma superficial, sin penetrar en la piel, lo que genera calor en las capas más profundas. Es indoloro y no invasivo. Y la radiofrecuencia con agujas en este caso el tratamiento es más profundo y eficaz, ya que utiliza microagujas que generan un efecto térmico en las capas más internas de la piel. Con estas agujas se deposita la energía en la dermis consiguiendo una estimulación del colágeno más intensa. En este segundo procedimiento se puede necesitar el uso de cremas anestésicas o incluso anestesia local.

– Ultrasonido focalizado (HIFU): es un tratamiento que utiliza ultrasonidos de alta frecuencia para penetrar en las capas más profundas de la piel, promoviendo la contracción de las fibras de colágeno y el tensado de la piel.

Este tratamiento consiste en que se aplica un cabezal sobre la piel que emite ondas de ultrasonido. Se define la zona a trata mediante un a cuadrícula y se va aplicando la energía en cada punto. No se puede emplear anestesia local porque se modifica la profundidad de acción de la energía. Los tratamientos duran de 30 min a 90 min según la extensión y la profundidad a tratar.

– Rellenos de ácido hialurónico: son inyecciones de ácido hialurónico que ayudan a restaurar el volumen perdido en áreas específicas del rostro, como las mejillas y los surcos nasogenianos, mejorando el aspecto de la piel y reduciendo los signos de flacidez.

En este caso, las inyecciones se aplican en áreas específicas del rostro para restaurar el volumen perdido. Cada vez son más populares por el empleo de sustancias mixtas entre con inductores de colágeno. De modo que se obtiene un resultado inicial con volumen de ácido hialurónico y un volumen más tardío con la bioestimulación que dura en el tiempo y que además de tratar la flaccidez mejora la calidad de la piel.

– Endoláser: son pequeñas fibras de láser que se insertan bajo la piel para calentar los tejidos y lograr un efecto lifting sin cirugía. El endoláser no deja nada dentro de la piel, sino que en su movimiento subdérmico transfiere el calor para la contracción del colágeno.

Es un láser de diodo conducido por una fibra que se pasa justo debajo de la piel. La fibra aporta la energía a la dermis profunda con dos acciones fundamentales por un lado “encoje” la fibra de colágeno y por otro lado activa al fibroblasto a generar más colágeno local. Ambas acciones tienen un efecto directo sobre la flacidez.

– Mesoterapia polinucleótidos o exosomas: consiste en microinyecciones de sustancias que mejoran la calidad de la piel, como vitaminas, aminoácidos y péptidos, ayudando a revitalizarla y a mejorar su tono y firmeza.

Este tipo de tratamiento consiste en la aplicación de microinyecciones en la dermis con las sustancias revitalizantes y dentro de estas sustancias las más conocidas son la vitaminas, pero hay dos nuevos componentes como son los polinucleótidos y los exosomas. Ambos buscan la regeneración desde el ambiente celular, los polinucleótidos son fragmentos de información del núcleo celular y los exosomas son vesículas que intercambian las células con información de los núcleos celulares. Cada sesión dura aproximadamente 30 minutos y se recomienda realizar varias sesiones para obtener resultados óptimos.

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